Del recreo a la oficina: los juegos para fomentar el trabajo en equipo

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Cuando en Más allá del bien y del mal Nietzsche describe que el hombre alcanza su madurez cuando "recupera la seriedad con la que jugaba de niño" quizás se refería a que la ausencia de preconceptos, estrés y preocupaciones externas es lo que los predispone a tomar el juego con una mayor seriedad, es decir, con una libertad incluso mucho mayor que los adultos cuando enfrentamos los desafíos cotidianos.

Es así que el aprendizaje a través del juego resulta mucho más efectivo (y liberador), por lo que cada vez más capacitaciones para empresas y organizaciones optan por esta modalidad. "El juego es nuestra primera forma de tomar conocimientos y experiencia, y es la más divertida. Cuando la persona juega, su cerebro está activo, listo para aprender. El desafío de participar y en casos de ganar, es un motor que funciona como un acelerador en el proceso", describe Martín Peña, director de CorpoRasti, metodología de capacitación que utiliza los bloques Rasti haciendo atravesar a los participantes situaciones cotidianas de sus trabajos. "Cada experiencia está basada en un juego, donde cada persona o grupo o equipo debe resolver un problema, desarrollar una situación o crear algo utilizando los ladrillos, se trata de resolver un desafío en un ambiente distendido", agrega.

Los juegos con ladrillos o bloques de construcción se imponen como modalidad de alcanzar agilidad organizacional en diferentes niveles. "Las viejas estructuras decisorias del management quedan obsoletas y no permiten a las empresas innovar", comenta Patricia Kistenmacher, quien diseña y facilita talleres de innovación empresarial con los materiales y la metodología Lego Serious Play (LSP).

La metodología LSP toma forma en encuentros facilitados por un mediador. Se trata de un proceso de comunicación y resolución de problemas en el que los participantes son guiados través de una serie de preguntas, tópicos o indicaciones y construyen un modelo utilizando los ladrillos en respuesta a la consigna del facilitador.

Los líderes, equipos y ejecutivos cuentan así con una herramienta estratégica acorde a la incertidumbre actual. "Construyendo y de-construyendo modelos y escenarios, se hace un exhaustivo análisis de riesgos, analizando impactos y diseñando medidas de mitigación. Esto desarrolla en los equipos una capacidad de alerta temprana junto con un alto grado de flexibilidad y agilidad ante imprevistos", acota Kistenmacher.

En sesiones de algunas horas o de todo el día, los encuentros giran en torno a conceptos centrales que se diseñan a medida de las necesidades. En algunos casos el objetivo es estrategia de marca, afianzar la cultura de la compañía o trabajar en la diversidad. Es útil también en casos de fusión, evaluación de desempeño, reestructuración o para estimular la innovación, alinear a equipos de trabajo o trazar estrategias en tiempo real. En el caso de LSP, se utiliza cuando el objetivo o la solución que se busca es compleja y se necesita estimar escenarios y posibles soluciones entre diferentes visiones y puntos de vista.

El coaching empresarial, poderosa herramienta para las pymes

El coaching empresarial puede ser una poderosa herramienta para las pymes que quieren crecer y situarse a un nivel de gestión superior. 

¿Demasiados coachs? En verdad, el coaching ha recibido muchísimas críticas en los últimos años por varios y comprensibles motivos; por un lado, por el escepticismo de una parte de la sociedad que no acepta la necesidad de procesos de autoayuda; por otro, el hecho de que se haya convertido en una moda, que no siempre consigue los resultados esperados, y en el paracaídas de muchas personas que se quedan sin trabajo o que no han tenido éxito en sus profesiones, han encendido las alarmas. En definitiva, se critica que hay demasiados coachs en circulación. ¿Será verdad?

Siempre he defendido que, en realidad, hay pocos coachs. Por una sencilla razón: todos deberíamos ser coachs del alguna manera, al menos de nosotros mismos. El coaching nos invita a realizar procesos de cambio que agreguen valor. El rol de coach se puede resumir en hacer posible lo (aparentemente) imposible.

El coaching no es otra cosa que una conversación poderosa cristalizada en un proceso donde la pregunta poderosa es la principal metodología. Y, en este sentido, me reafirmo que se necesitan más coachs, más personas con la actitud de despertar en los demás un proceso de cambio. La sociedad actual reclama un nivel superior de conciencia para poder superar los retos cada vez más complejos del mundo contemporáneo.